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Cesare Pavese
Italia
Trabajar cansa
Cruzar una calle para escaparse de casa lo hace sólo un muchacho, pero ese hombre que transita todo el día las calles, ni es ya un muchacho ni escapa de casa.
Hay tardes estivales en que incluso las plazas se quedan vacías, tendidas bajo el sol que se va hacia el ocaso, y ese hombre, que llega por una avenida de inútiles plantas, se para. ¿Vale la pena estar solo para seguir siempre aún más solo? Al transitarlas, las calles y plazas se encuentran vacías. Hay que abordar a una mujer y hablarle y decidirla a hacer vida en común. En caso contrario, se acaba hablando solo.
Es por eso que, a veces, hay borrachos nocturnos que traban conversación y cuentan sus proyectos de toda la vida.
No es verdad que te encuentres con alguien esperando en la plaza vacía, pero quien transita las calles de vez en cuando se para.
Si formasen pareja, aun callejeando, estaría la casa donde está esa mujer y valdría la pena. Por la noche, la plaza se vacía de nuevo y ese hombre, que pasa, no advierte las casas entre inútiles luces, no alza la vista: sólo nota la calzada, hecha por otros hombres de encallecidas manos, al igual que las suyas. No está bien quedarse en la plaza desierta. Sin duda, en la calle estará aquella mujer que, de rogárselo, nos ayudaría en el hogar.
De "Trabajar Cansa"
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